La Psicologia Humanista surge en los años 50 y 60 del siglo XX. Nace con vocación de centrarse en los problemas de las personas, como una ciencia del hombre y para el hombre (Villegas Besora,1986).
Es un movimiento científico y filosófico promovido y generado por autores como Erich Fromm, Kurt Goldstein, Karen Horney, Gordon Allport, y continuado por Carl Rogers, Gardner Murphy o Erik Erikson entre otros.
Se fundamenta en una concepción holistica del ser humano, con una dimensión dialéctica entre la persona y la sociedad. Se cuestiona el carácter puramente conductista y el determinismo genetista. Así mismo se matiza y actualiza la concepción psicoanalítica del inconsciente en relación los contextos de la cultura y sociedad concreta. Se concibe un ser humano menos pasivo, menos reactivo, con más intervención. Sus antecedentes se pueden rastrear en autores como G.Herbert Mead (Mind, Self and Society, 1934).
Establecen las bases de una terapia basada en el potencial de cada persona para adquirir conocimiento y desarrollar habilidades, que en última instancia contribuyan a adquirir plena conciencia de sí y la autonomía para conducir su bienestar. Los títulos de los libros publicados por algunos de estos autores durante esos años nos dan idea del nuevo foco de atención sobre la personalidad, la motivación y el self: Self-actualizing people: a study of psychological health (Maslow, 1950); Client-centered therapy (Rogers, 1951); Motivation and personality (Maslow, 1954); Becoming (Allport, 1955); Human Potentialities(Murphy, 1958).
La psicología humanista concibe al ser humano como el proceso activo y complejo (consciente o inconsciente) de la interacción dinámica del organismo (físico, psíquico, emocional) con el contexto socio-cultural. El ser humano es un proceso, no es algo terminado; tiene una tendencia intrínseca de actualización (evolución, crecimiento, desarrollo) que está orientada socialmente. En esta dinámica se generan e interiorizan en el individuo necesidades básicas, afectos, principios, expectativas, valores, creatividad, comunicación, conciencia de sí... que es necesario identificar, atender, integrar y satisfacer para obtener la estabilidad emocional y psíquica adecuadas para el bienestar.
La terapia humanista, centrada en el cliente, acompaña a la persona a conocerse a sí misma en todas estas dimensiones, para lograr ese bienestar, explorando y experimentando la zona de desarrollo potencial (Vigotsky, 1934).