{"id":411,"date":"2018-06-21T12:12:10","date_gmt":"2018-06-21T12:12:10","guid":{"rendered":"https:\/\/lolasalinas-psicologa.com\/wordpress\/?p=411"},"modified":"2023-10-15T16:33:44","modified_gmt":"2023-10-15T16:33:44","slug":"altibajos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/psicologa-lolasalinas.com\/wordpress\/index.php\/2018\/06\/21\/altibajos\/","title":{"rendered":"Altibajos"},"content":{"rendered":"<p>Los altibajos son las consecuencias de buscar &nbsp;atajos emocionales hacia el bienestar. El m\u00e1s significativo y pernicioso de los atajos es la hu\u00edda del malestar.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino altibajo es un modo de referirse a la excesiva frecuencia de cambios en nuestro estado de \u00e1nimo, pasando de la alegr\u00eda, vitalidad y entusiasmo a la decepci\u00f3n, decaimiento y falta de energ\u00eda.<\/p>\n<p>Si el cuadro de altibajos es de mucha intensidad y los picos y valles son de gran altura o profundidad, existiendo entre ellos una gran diferencia y produci\u00e9ndonos estados de excesiva euforia o excesivo decaimiento con consecuencias muy negativas para nosotros (trabajo, salud, relaciones\u2026), podemos estar hablando de bipolaridad u otros trastornos del \u00e1nimo.<\/p>\n<p>Sin necesidad de que se produzca un trastorno, los cambios frecuentes del estado de \u00e1nimo, es decir, los altibajos an\u00edmicos, producen malestar, inestabilidad, desasosiego\u2026&nbsp; Por ello conviene conocer cu\u00e1l es el mecanismo m\u00e1s frecuente para que se produzcan y c\u00f3mo podemos entrenar nuestras emociones para combatirlo y superarlo.<\/p>\n<p>Esta din\u00e1mica de altibajos suele tener su origen en la infancia, es raro que se origine a otras edades. La causa m\u00e1s frecuente es la adquisici\u00f3n de un h\u00e1bito de respuesta de \u2018huida hacia la alegr\u00eda\u2019 para contrarrestar situaciones negativas, &nbsp;tristes, violentas o problem\u00e1ticas que el ni\u00f1o\/a no sabe c\u00f3mo afrontar de modo funcional o eficaz.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de \u2018alegr\u00eda\u2019 es una actitud que se adquiere como respuesta compensatoria a los \u2018malos\u2019 momentos. Esa b\u00fasqueda de est\u00edmulos o escenarios \u2018positivos\u2019, que nos reportan alegr\u00eda o ilusi\u00f3n, se realiza de forma inconsciente cuando los sujetos quieren salir, escapar o huir de las sensaciones o emociones desagradables en las que se encuentran y no disponen o no creen disponer de otras estrategias m\u00e1s eficaces.<\/p>\n<p>Las estrategias de hu\u00edda o escape, no suelen ser de superaci\u00f3n. Cuando se es peque\u00f1o, no se tienen las habilidades cognitivas necesarias para evaluar muchas situaciones desestabilizadoras y adoptar la mejor de las estrategias de afrontamiento. Si los adultos no saben ense\u00f1arnos a desarrollarlas o bien no est\u00e1n atentos a nuestras necesidades de aprendizaje, lo m\u00e1s probable es que adoptemos las estrategias disfuncionales (hu\u00edda, escape, inhibici\u00f3n, problema\u2026). Esas estrategias se arraigan en cada individuo y acaban conformando un modo de respuesta automatizado.<\/p>\n<p>Estas conductas de escape son variadas, una de ellas es la b\u00fasqueda de placer, satisfacciones, diversiones, distracciones, fantas\u00edas\u2026 Si se logra escapar de lo que nos produce malestar y conseguimos disfrutar de lo que nos produce placer o bienestar, aunque sea ef\u00edmero y no hayamos solucionado lo que nos provoca el malestar, lo m\u00e1s probable es que de ni\u00f1os, adoptemos esta conducta evasiva como mecanismo de defensa. No deja de ser una estrategia para lograr el bienestar.<\/p>\n<p>El problema es que esta estrategia genera dos consecuencias negativas.<\/p>\n<ul>\n<li>Altibajos<\/li>\n<li>Falta de habilidad funcional para afrontar el malestar y\/o solucionar su causa.<\/li>\n<\/ul>\n<p>La b\u00fasqueda de placer como evasi\u00f3n o compensaci\u00f3n se puede convertir en un h\u00e1bito y transformarse en una pulsi\u00f3n emocional autom\u00e1tica que nos empuja a experimentar ese placer y sensaci\u00f3n de liberaci\u00f3n (positivo) con frecuencia. Es decir, identificamos la alegr\u00eda intensa con un estado deseable y lo buscamos, lo echamos de menos cuando no lo sentimos.<\/p>\n<p>Parte del problema es que cada vez que dejamos de sentir esa alegr\u00eda, euforia, ilusi\u00f3n o sensaci\u00f3n intensa de bienestar, creemos que algo malo pasa, nos asustamos, interpretamos que algo malo est\u00e1 pasando y empezamos a buscar las causas de ese \u2018sentido\u2019 subjetivo malestar. Inmediatamente, tambi\u00e9n, de forma casi simult\u00e1nea e inconsciente, empezamos a buscar de nuevo el bienestar (evasivo o compensatorio), tratando de huir del malestar.<\/p>\n<p>En resumidas cuentas, somos incapaces de sentirnos \u2018regular\u2019, \u2018normal\u2019 o \u2018mal\u2019, hemos de sentir bienestar, alegr\u00eda, ilusi\u00f3n, emoci\u00f3n, intensidad\u2026 de forma constante para creer (sentir) que todo va bien y que no nos pasa nada malo.<\/p>\n<p>Por resumir, sea porque haya causas reales para sentirnos mal (tenemos un profundo dolor de cabeza; nos ha dejado nuestra novia\u2026) o bien porque la ausencia de euforia nos haga sentirnos mal, aunque no haya ninguna causa \u2018real\u2019, el hecho es que tenemos incapacidad y temor a sentirnos \u2018mal\u2019; convertimos lo normal (sentirnos mal a veces) en algo a evitar a toda costa. En vez de aprender a aceptar y afrontar con confianza el malestar y los sentimientos asociados (tristeza, aburrimiento, cansancio, des\u00e1nimo, frustraci\u00f3n\u2026.) lo que aprendemos es a idealizar el bienestar intenso (euforia) y los sentimientos asociados.<\/p>\n<p>La idealizaci\u00f3n del bienestar y la demonizaci\u00f3n de la normalidad emocional nos lleva a creer que cualquier otro estado es malo, evitable, inapropiado, intolerable\u2026 y adem\u00e1s no es propio de personas que tienen \u00e9xito en la vida. El enga\u00f1o al que nos sometemos, implica que parece imprescindible estar siempre ri\u00e9ndonos, alegres o contentos.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s lejos de la salud y el bienestar s\u00f3lido.<\/p>\n<p>El equilibrio, la serenidad y la estabilidad producen un bienestar mucho m\u00e1s s\u00f3lido, duradero y saludable que la b\u00fasqueda incesante de la alegr\u00eda evasiva o compensatoria. Afrontar el estado de \u00e1nimo \u2018plano\u2019 es el primer paso para eliminar esas conductas de b\u00fasqueda y evasi\u00f3n que producen los altibajos emocionales.<\/p>\n<p>Para afrontar la relativa \u2018platitud\u2019 del \u00e1nimo sin alarmarnos y sin temor necesitamos identificar esos momentos en que una decepci\u00f3n, una frustraci\u00f3n o un problema activan emociones de inquietud, intranquilidad, tristeza, decepci\u00f3n\u2026, en las que inmediatamente ponemos en marcha el mecanismo de hu\u00edda y b\u00fasqueda de la alegr\u00eda y evasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Aprender a identificar ese mecanismo de cambio emocional evasivo es todo un logro.<\/p>\n<p>Cuando lo tengamos identificado, hemos de reorientar nuestra estrategia por una actitud de confianza en que lograremos experimentar el malestar sin huir de \u00e9l, acostumbr\u00e1ndonos a sentirlo y a no darle una interpretaci\u00f3n negativa. Podemos decirnos algo as\u00ed: \u201cSi estoy con des\u00e1nimo es porque las cosas no est\u00e1n yendo todo lo bien que me gustar\u00eda; puedo transitar por este malestar y al mismo tiempo tratar de poner soluciones al problema o la situaci\u00f3n, si las hay, si no, aprender\u00e9 a vivir con esto hasta que lo supere\u201d<\/p>\n<p>La confianza en nuestra capacidad para asumir y transitar por las emociones \u2018desagradables\u2019 es la clave para aceptar nuestras emociones, comprender la funci\u00f3n que tienen y c\u00f3mo desarrollar estrategias sanas y de aprendizaje funcional.<\/p>\n<p>Todo esto no quiere decir, en absoluto, que hay que recrearse en lo malo, victimizarse, regodearse y sucumbir a las emociones desagradables. No, esa no es la propuesta. Se trata m\u00e1s bien de afrontar las situaciones buscando soluciones realistas y que den respuesta a los problemas y dificultades, en lugar de huir, evadirse o distraerse.<\/p>\n<p>Muchas de las <a href=\"http:\/\/www.cota5.es\/adiccion.sexual.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">adicciones<\/a> de la poblaci\u00f3n en sociedades actuales son debidas a este mecanismo de altibajos. La adicci\u00f3n a la comida, al juego, a las drogas, al trabajo, al reconocimiento, al halago, al \u00e9xito, al sexo&#8230; etc, podemos explicarla desde este sistema disfuncional de compensar la dificultad para experimentar malestar.<\/p>\n<p>Ni recrearse en la desdicha ni huir de ella son afrontamientos sanos y funcionales. El primero generar\u00e1 inacci\u00f3n y quiz\u00e1s depresi\u00f3n; el segundo genera altibajos, ambos generan &nbsp;falta de madurez para afrontar la realidad.<\/p>\n<p>La aceptaci\u00f3n del malestar, produce en cierto modo, bienestar. Sin embargo, eso no debe confundirnos y, de nuevo, saltar los pasos necesarios para ir en busca del \u2018bienestar\u2019.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 la serenidad la que nos produzca una sensaci\u00f3n de paz, confianza y bienestar continuado. La serenidad es la capacidad para afrontar las situaciones y las emociones con realismo, ecuanimidad, relativizaci\u00f3n, amplitud y objetividad.<\/p>\n<p>No hay atajos para el bienestar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los altibajos son las consecuencias de buscar &nbsp;atajos emocionales hacia el bienestar. El m\u00e1s significativo y pernicioso de los atajos es la hu\u00edda del malestar. 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